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La asignatura de empresa en los ciclos de FP necesita ser reformada

Con el objetivo de fomentar la iniciativa emprendedora en nuestro país está implementada una asignatura denominada “Empresa e iniciativa emprendedora” en todos los ciclos de formación profesional, tanto de grado medio como de grado superior. He sido alumno de dos profesores distintos en dos centros de estudio completamente diferenciados, y sin embargo, en ambos casos tengo la misma sensación: la asignatura está muy mal orientada.

Supuestamente, el objetivo de la materia es incitar a los alumnos a crear sus propios negocios, a tener una mentalidad abierta ante las nuevas ideas y poder reaccionar ante las necesidades del mercado, de forma que se genere un tejido empresarial más fuerte en nuestro país. Sin embargo, a mi parecer, esta asignatura provoca el efecto contrario.

En primer lugar, la asignatura actualmente podría fácilmente cambiar su nombre por leyes españolas para emprender, o tipos de sociedades que podemos crear en España, o cualquier derivado similar. El temario es una retahíla de términos legales y un cúmulo de posibilidades en la creación de una sociedad, es decir, aburre a las ovejas.

Desde pequeño me he considerado una persona activa, siempre he buscado por mi mismo la forma de hacer esto o aquello, y diversos caminos y experimentos fueron los que me llevaron a crear Systempix, no sin antes pasar por multitud de creaciones propias, aunque ninguna con un objetivo empresarial tan definido. Una vez me propuse crear una sociedad legal, con la idea más o menos definitiva en mi cabeza, fue cuando tuve que estudiar detenidamente las opciones de sociedad mercantil que tenía a mi disposición, lo que me llevó unos cuantos meses de aprendizaje constante en materia legal (cuento un poco sobre ello en la serie “La aventura de emprender“). Sin embargo, todo este conocimiento metido con calzador en seis meses de curso no solo se hubiesen olvidado con facilidad, sino que además hubiesen supuesto un gran tedio para mi.

Las leyes y la legislación a la mayoría de personas nos resultan tremendamente aburridas, pero sin embargo no nos queda más remedio que pasar por ahí cuando queremos formar un negocio. Sin embargo, pasamos por ello con pasión, la pasión que tenemos por nuestra idea y por nuestro modelo de negocio, y si no somos capaces de superar esos meses de aprendizaje con dicha pasión, probablemente no estemos preparados para lidiar con un negocio propio.

A mi parecer, incluir una asignatura de emprendimiento en las aulas es algo completamente necesario, pero radicalmente diferente a como se está impartiendo en la actualidad, más teniendo en cuenta que ni uno de cada cien llegarán a crear una sociedad. El objetivo debería ser potenciar la iniciativa propia, potenciar la mentalidad autónoma que es capaz de generar sus propias ideas, de coger términos o pensamientos abstractos y llevarlos a concretarse. Y esto se puede aplicar en una oficina, planeando unas vacaciones, instalando un mueble en casa o creando una empresa. Hay muchísimas formas de potenciar una mentalidad creativa y con iniciativa, y sus resultados en el mundo real serían notablemente más positivos que conocer los tipos de sociedad mercantil que tenemos en nuestro país.

Hay un libro de Pau Garcia-Milà que me gustó especialmente, “Está todo por hacer“, donde intentaba explicarnos la forma de coger esos pensamientos abstractos y llevarlos a ideas concretas en nuestro día a día, y de como sacar partido de la mentalidad emprendedora incluso con las acciones mas cotidianas.

Emprender es una aventura apasionante, y con una idea en la cabeza los retos se afrontan con mucho más tesón y carácter. Algunas ideas triunfarán y otras fracasarán (puedes hacerlo genial, con todas tus fuerzas, y fracasar igualmente), pero en la actualidad los alumnos salen de esta asignatura con un gran tedio en su mente, pensando en lo aburrido que es crear una sociedad, y probablemente a muchos se les quiten las ganas de crear una sociedad ante el entramado legal que necesitan atravesar para ello. En lugar de fomentar el emprendimiento, está realizando un efecto disuasorio.

Previamente he comentado también que igual no estamos preparados para lidiar con un negocio propio, y eso está bien. Está de moda, especialmente entre las clases políticas y los gurús 2.0 pretender que todos los ciudadanos tengan un negocio propio acompañado de un montón de mensajes positivistas totalmente vacíos de contenido, y a mi parecer es un grave error. A unas personas les gusta la tecnología y a otros la historia, a unos les gusta tener un negocio propio y otros prefieren estar empleados. Y todo está bien, es absurdo intentar que toda la sociedad tenga la misma iniciativa, ¡qué aburrimiento sería si todos fuésemos iguales! Pero desde luego la mentalidad creativa y emprendedora nunca sobra, en ningún momento, y haría mucho bien a nuestra sociedad. Sin embargo, por ahora, esta asignatura no está consiguiendo el efecto deseado, sino todo lo contrario. Urge reformarla.